Las 7 Palabras de Jesús en la Crucifixión

las siete palabras
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Las 7 Palabras de Jesús en la Crucifixión Jesús fue tratado como un malhechor, ser crucificado era la muerte más dolorosa e agoniosa, algunos crucificados tardaban 4 días en morir; Al dolor y a la angustia mental y corporal se le sumaban las maldiciones vituperios y escarnios, las palabras irónicas de los principales sacerdotes y de los escarnecedores. 

El Señor colgó de la cruz seis horas antes de morir. “era la hora tercera” cuando lo crucificaron y expiro cerca de la «hora novena». Surgieron las tinieblas y entrego su Espíritu a las tres de la tarde.

Las siete palabras son las siete veces que Jesús hablo mientras estuvo en la Cruz y contienen gran significado. Veamos cada una de ellas.

1.-“Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34)

«Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.» 

Ésta plegaria era para pedir perdón por sus verdugos, y posiblemente por sus enemigos con esta oración Jesús está pagando bien por mal. Como es Amor perdona a los que le produjeron tremendo dolor y que lo llevan a la muerte.

2.- “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43) 

«Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.» 

Es la palabra de esperanza estas palabras de Jesús al ladrón moribundo nos enseñan que la salvación no depende de nuestras buenas obras, ni de nuestros dones. El Ladrón Reconoce en medio de la situación crítica que pasaban juntos, que aquel Galileo moribundo que colgaba dela cruz era el Mesias esperado, El Rey Divino y el Salvador del mundo, tuvo un arrepentimiento genuino y va directo al cielo.

3.- “Mujer he ahí tu hijo… hijo he ahí tu madre” (Juan 19:26-27) 

«Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.» 

María la madre de Jesús caminando con severo dolor se habían acercado a la cruz y vemos de nuevo a Jesús que en lugar de pensar en sus propios padecimientos, el Señor quiso cumplir en ese momento una obligación filial como hijo que era cuidar a su madre, pensando en el bien de María le pide a Juan que vea por ella y la cuide para que no se quede sola, en el madero y en su agonía Jesús sigue mostrando la importancia que tiene nuestra familia que es un don y regalo de Dios que se debe cuidar y valorar bajo cualquier circunstancia ninguna labor cristiana ni ningún trabajo eclesiástico o posición nos exime de la obligación de cuidar a nuestros seres queridos, a nuestra familia.

4.- “Dios mío Dios mío ¿Por qué me has abandonado?” (Mateo 27:46) 

Fue un grito de desolación en estos momentos terribles, Jesús sintió el mas profundo abandono, la más abismal soledad intensa y dolorosa. Experimentó el castigo correspondiente a los pecados de todo el mundo, sobre sus espaldas siendo inocente.

«Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados» Isaías 53:5

La agonía física de Jesús fue espantosa pero fue mucho más el periodo de separación espiritual.

5.- “Tengo sed” (Juan 19:28) 

Es la más terrible experiencia del sufrimiento físico donde la lengua se pega al paladar, vemos la necesidad de líquido preciado del agua de un cuerpo 100% humano y 100% Divino. Donde El podría hacer brotar agua pasó por voluntad propia padeciendo las necesidades y sufrimientos humanos.

6.- “Consumado es” (Juan 19:30) 

Palabra de triunfo Todos los padecimientos por nuestros pecados, toda la obra de redención, toda su misión terrenal. Fue Cumplida

7.- «Padre, en tus manos en comiendo mi Espíritu”(Lucas 23:46) 

El hecho de que clame a gran voz pone de relieve y confirma que todavía tiene fuerzas y Que entrega voluntaria mente su vida.
Después de esta última palabra Jesús expiró, todo este enorme sufrimiento, martirio y tortura Jesús lo padeció por ti y por mí para que tengamos libre acceso a Dios

Significado Global

Las siete palabras de Jesús en la cruz son un evangelio completo en miniatura. Nos muestran:

  • Su carácter (perdón, amor, cuidado)
  • Su misión (salvar, redimir, reconciliar)
  • Su sacrificio (abandono, sed, muerte)
  • Su victoria (obra consumada, entrega voluntaria)

Cada palabra es una invitación. El perdón nos invita a perdonar. La esperanza nos invita a creer. El cuidado familiar nos invita a amar. El abandono nos invita a confiar. La sed nos invita a compadecer. El «consumado es» nos invita a descansar en su obra terminada. La entrega final nos invita a vivir completamente para Él.

La Cruz

Cuando Jesús murió, no murió como un mártir más. Murió como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Sus siete palabras desde la cruz son el testamento final de un Rey que murió para que sus súbditos pudieran vivir. Son la declaración de amor más grande jamás pronunciada.

Hoy, dos mil años después, esas palabras siguen resonando. Siguen ofreciendo perdón al culpable, esperanza al desesperado, familia al solitario, presencia al abandonado, consuelo al que sufre, victoria al derrotado y vida eterna al que muere.

Las siete palabras de Jesús en la cruz no son solo historia. Son vida. Son verdad. Son el camino. Y son la prueba eterna de que Dios nos amó tanto, que prefirió morir Él para salvarnos.

La historia no termina ahí Él !Resucitó!

Sin embargo, la historia no termina en el sepulcro ni en el silencio del sábado santo. El «Consumado es» de la cruz no fue un final, sino el preludio de la mayor victoria de la historia. Al tercer día, la tumba quedó vacía. Jesús resucitó.

La resurrección es el sello divino que valida cada una de las siete palabras pronunciadas en la cruz. Demuestra que el perdón que ofreció a sus verdugos es real y accesible; que la esperanza que le prometió al ladrón es segura; y que la obra de redención fue plenamente aceptada por el Padre. La cruz fue el precio pagado, pero la resurrección fue el recibo celestial de que la deuda quedó totalmente saldada.

Porque Él vive, el abandono que sufrió en la cruz garantiza que nosotros nunca seremos abandonados. Porque Él venció a la muerte, su «Consumado es» se convierte en nuestro «Comenzado es» hacia una vida nueva y eterna.

Las siete palabras en la cruz nos muestran el amor infinito que lo llevó a morir por nosotros, pero la resurrección nos muestra el poder omnipotente que lo mantiene vivo para siempre, intercediendo a la diestra del Padre y preparándonos el lugar en ese mismo Paraíso que prometió aquel día.

La cruz fue el camino, pero la tumba vacía es la prueba definitiva: El Salvador no solo murió por nuestros pecados, sino que resucitó para darnos vida.

por Luz

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