La importancia de la intercesión

¿Qué significa interceder?

Según la Biblia Reina-Valera 1960), interceder significa mucho más que simplemente «orar». La palabra implica ponerse en medio, mediar, rogar, abogar o defender la causa de otra persona ante el trono de Dios. Es actuar como un puente entre la necesidad humana y la misericordia divina.

En las Escrituras, la intercesión no es un concepto abstracto, sino una acción viva que protagonizan tres agentes fundamentales:

1. El Espíritu Santo intercede por nosotros

Cuando no sabemos cómo orar o nos sentimos demasiado débiles para hacerlo, la Biblia enseña que Dios mismo toma la iniciativa.

«Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.» (Romanos 8:26, RVR1960)

2. Jesucristo es el intercesor supremo

El ministerio actual de Jesús, después de su resurrección y ascensión, es actuar como nuestro abogado y mediador perpetuo ante el Padre.

«¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.» (Romanos 8:34, RVR1960)

«por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.» (Hebreos 7:25, RVR1960)

Incluso en el Antiguo Testamento, el profeta Isaías ya vislumbraba esta misión del Mesías: «…habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores» (Isaías 53:12, RVR1960).

La imagen bíblica de la intercesión: «Ponerse en la brecha»

Más allá de la palabra exacta, la Biblia utiliza una poderosa metáfora para describir esta acción. En el Antiguo Testamento, cuando las murallas de una ciudad se rompían, se formaba una «brecha» por donde el enemigo podía entrar. Dios buscaba a alguien que se colocara físicamente en ese hueco para defender a su pueblo.

«Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé.» (Ezequiel 22:30, RVR1960)

3. ¿Por qué la importancia la intercesión?

Si Dios es todopoderoso y ama a las personas más que nosotros, ¿por qué necesita que nosotros intercedamos por su salvación o sanidad? La Biblia revela tres razones fundamentales:

A. El principio de la «Brecha» (Dios busca socios)

El gobierno de Dios en la Tierra opera a través de la colaboración humana. Él respeta el libre albedrío y, a menudo, espera que un ser humano le dé «autoridad legal» en el reino espiritual para intervenir en el reino físico.

«Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra… y no lo hallé.» (Ezequiel 22:30, RVR1960)

La intercesión es ese «vallado». Es pararse en la brecha espiritual por donde el enemigo quiere destruir a tu familia o a una nación y decir: «Hasta aquí llegarás, y no pasarás de aquí». Dios nos da el inmenso privilegio de ser sus colaboradores; cuando intercedes, liberas el poder de Dios sobre la Tierra.

B. El privilegio del «Real Sacerdocio»

En el Antiguo Testamento, solo el sumo sacerdote podía entrar a la presencia directa de Dios. En el pectoral de su vestidura, Aarón llevaba grabados los nombres de las doce tribus de Israel (Éxodo 28)

Él no entraba a pedir por sí mismo, sino que llevaba al pueblo sobre su corazón para interceder por ellos. Hoy, la Biblia declara en 1 Pedro 2:9 que los creyentes somos «linaje escogido, real sacerdocio, nación santa»

Ya no necesitas un intermediario humano. Tú eres el sacerdote de tu casa, de tus amigos y de los perdidos. Cuando intercedes por la sanidad o salvación de alguien, estás ejerciendo tu oficio sacerdotal al llevar su nombre directamente al Trono de la Gracia

C. Reflejar el ministerio actual de Jesucristo

Existe una diferencia crucial que debemos respetar: Jesucristo es el único Mediador de salvación entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5, RVR1960). Nadie más puede pagar por el pecado. Sin embargo, Jesucristo es también nuestro Sumo Sacerdote en el cielo. Hebreos 7:25 dice que Cristo «vive siempre para interceder por ellos». Cuando tú caes de rodillas y clamas a Dios por la salvación de un ser querido, no estás solo. El Espíritu Santo está intercediendo por ti (Romanos 8:26), y Jesucristo está en el cielo intercediendo por esa misma persona. La intercesión terrenal es simplemente unirse a la oración que ya está ocurriendo en el cielo.

4. ¿Cómo se intercede por la Salvación y la Sanidad?

El apóstol Pablo no deja esto como una sugerencia, sino como un mandato para toda la iglesia:

«Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres.» (1 Timoteo 2:1, RVR1960).

Cuando oras por la salvación de alguien o por su sanidad, no estás «solo clamando» al aire. Estás ejerciendo tu autoridad espiritual.

  • Por la salvación: Intercedes para que el Espíritu Santo convenza de pecado al perdido, para que Dios abra su entendimiento y derribe las fortalezas mentales que lo mantienen alejado.
  • Por la sanidad: Intercedes reclamando las promesas de Dios, repreendiendo la enfermedad en el nombre de Cristo y pidiendo que el poder resucitador del Espíritu Santo fluya a través de su cuerpo.

Entre más intercedes más te acercas a Dios y hay una revelación mas clara del corazón del Padre. porque un intercesor es un adorador que entiende la majestad de su Dios y el poderoso río de su gracia fluye a tu corazón desde su trono.

En estos tiempos Dios esta buscando hombres, mujeres, jóvenes y aun niños intercesores porque la humanidad gime con dolores de parto. Se necesitan personas como Abraham, Josué, Moisés, Nehemías o Ester a los que Dios pueda revelarle sus planes y proyectos.

Si postras tus rodillas, tus pies serán firmes como el hierro inconmovibles ante la adversidad, firme en las promesas que Dios tiene para ti; Interceder por alguien te convierte en ser misericordioso que sin duda alcanzará misericordia.

Conclusión

Concluimos en que La importancia de la intersección es tan importante que hasta el día de hoy Jesús sigue intercediendo al Padre por nosotros (Romanos 8:34) ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. chatelivive

por Luz

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